
Uruguay prepara una de sus mayores inversiones en infraestructura eléctrica: el Tercer Corredor de transmisión de 500 kilovoltios, que conectará Chamberlain, Cardal y Pando mediante aproximadamente 263 kilómetros de líneas de alta tensión. La licitación, publicada en setiembre de 2026, contempla una inversión superior a US$ 300 millones y busca resolver limitaciones de la red, facilitar la incorporación de energías renovables y atender futuros consumos industriales de gran escala. La apertura de ofertas está prevista para el 25 de enero de 2027.
La expansión de las energías renovables y el crecimiento de la demanda eléctrica plantean un desafío que va más allá de construir nuevas centrales de generación: Uruguay necesita aumentar su capacidad para transportar electricidad entre las regiones donde se produce y los principales centros de consumo.
Con ese objetivo, la → Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) impulsa el Tercer Corredor de 500 kilovoltios (kV), una infraestructura que vinculará Chamberlain, en Tacuarembó; Cardal, en Florida; y Pando, en Canelones.
El proyecto forma parte del Plan Director de UTE, con un horizonte de diez años, y está concebido para transformar progresivamente la red troncal de transmisión, actualmente condicionada por la capacidad disponible en determinados corredores.
Una inversión de más de US$ 300 millones
El llamado a licitación pública P103888/2026 fue publicado el 10 de setiembre de 2026. Según la información difundida sobre sus condiciones, la inversión prevista supera los US$ 300 millones.
La convocatoria contempla la construcción de aproximadamente 263 kilómetros de líneas de 500 kV de doble terna, una nueva subestación de 500/150 kV en Pando y ampliaciones en las instalaciones existentes de Chamberlain y Cardal.
El procedimiento está organizado en tres componentes con posibilidad de adjudicación independiente: las líneas de transmisión, la nueva subestación de Pando y las ampliaciones de las subestaciones existentes.
La apertura de ofertas está prevista para el 25 de enero de 2027. Esto significa que, al 28 de octubre de 2026, el proyecto se encuentra en etapa de contratación y no corresponde presentarlo como una obra adjudicada o en construcción.
Por qué es necesario un tercer corredor eléctrico
Las líneas de 500 kV constituyen parte de la infraestructura principal del sistema eléctrico nacional. Permiten transportar grandes cantidades de energía a largas distancias y conectar diferentes regiones del territorio.
UTE identifica limitaciones de capacidad en los corredores existentes, especialmente frente a la posibilidad de incorporar nuevos consumos industriales y ampliar la generación renovable.
La necesidad de fortalecer la red responde a una transformación estructural. Durante las últimas décadas, Uruguay diversificó sus fuentes de generación y alcanzó una participación muy elevada de energías renovables en su producción eléctrica.
Sin embargo, disponer de electricidad renovable no garantiza por sí solo que pueda transportarse en las cantidades y hacia los lugares donde será necesaria.
Cuando una línea o una subestación alcanza determinados límites operativos, pueden aparecer restricciones para conectar nuevas centrales o abastecer grandes instalaciones consumidoras.
El Tercer Corredor busca ampliar esa capacidad y fortalecer la seguridad de suministro.
Chamberlain, Cardal y Pando: el nuevo eje de transmisión
El recorrido previsto vinculará tres puntos estratégicos de la red eléctrica uruguaya.
Chamberlain, en Tacuarembó, constituye un nodo relevante para la transmisión desde el norte del país. Cardal, en Florida, ocupa una posición central en el territorio, mientras que Pando permitirá reforzar la conexión con el sur, donde se concentra una parte importante de la demanda.
La nueva subestación de Pando incorporará transformación de 500 a 150 kV, facilitando la vinculación entre la red troncal de extra alta tensión y otros niveles de transmisión.
El proyecto permitirá avanzar desde un esquema de conexiones predominantemente radiales hacia una red más interconectada, con mayores posibilidades de circulación de energía por diferentes recorridos.
Esta característica puede mejorar la flexibilidad operativa y contribuir a reducir la vulnerabilidad ante determinadas contingencias.
Más capacidad para incorporar energía solar y eólica
Una de las funciones estratégicas del Tercer Corredor será facilitar la incorporación de nueva generación renovable, especialmente solar y eólica.
Uruguay cuenta con proyectos de expansión fotovoltaica en diferentes departamentos y estudia nuevas necesidades de generación para atender el crecimiento previsto del consumo.
La localización de esas instalaciones debe coordinarse con la infraestructura de transmisión. Una central puede disponer de condiciones adecuadas de generación y, sin embargo, enfrentar restricciones para entregar toda su producción si la red no tiene capacidad suficiente.
La ampliación de las líneas y subestaciones permite reducir ese riesgo y aprovechar mejor las inversiones en generación.
Según las estimaciones de planificación atribuidas a UTE, la ausencia de esta infraestructura podría generar restricciones significativas para incorporar energía renovable hacia 2035.
Estas proyecciones deben interpretarse como escenarios técnicos de planificación y no como pérdidas de generación ya registradas.
Infraestructura para nuevas industrias y centros de datos
El crecimiento de la demanda eléctrica no estará determinado únicamente por los hogares y las actividades comerciales tradicionales.
La electrificación del transporte, la transformación de procesos industriales y los proyectos intensivos en consumo energético pueden modificar sustancialmente las necesidades del sistema durante los próximos años.
Entre las actividades que requieren especial atención se encuentran los centros de datos, determinados emprendimientos industriales y los proyectos vinculados con hidrógeno renovable.
Estas instalaciones pueden necesitar potencias elevadas y un suministro continuo, por lo que su localización y viabilidad dependen también de la disponibilidad de infraestructura eléctrica.
La planificación de UTE busca anticiparse a esas necesidades. Sin embargo, la construcción del corredor no implica que todos los proyectos industriales anunciados estén aprobados o tengan asegurada su ejecución.
Una obra complementaria al Anillo del Norte
El Tercer Corredor debe distinguirse del Anillo del Norte, cuya conexión de 500 kV fue completada en setiembre de 2026.
El Anillo del Norte vincula Salto Grande, Chamberlain y Melo, fortaleciendo la alimentación eléctrica de las regiones norte y este.
La nueva infraestructura proyectada tendrá otra función: ampliar la capacidad de transporte hacia el centro y el sur del territorio.
Ambas obras forman parte de una estrategia de fortalecimiento de la red troncal, pero corresponden a proyectos diferentes y a etapas distintas de ejecución.
Plazos de ejecución y financiamiento
La información publicada sobre el procedimiento establece plazos de ejecución diferenciados para las líneas y las subestaciones.
Para las líneas de transmisión se contempla una primera etapa de 36 meses y un plazo total de hasta 60 meses. La nueva subestación de Pando y las ampliaciones previstas tienen sus propios cronogramas.
Por lo tanto, la fecha de apertura de ofertas en enero de 2027 no debe confundirse con la fecha de finalización de la obra.
Según la información periodística difundida en setiembre, UTE gestionaba alternativas de financiamiento ante el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones.
La existencia de esas gestiones no permite afirmar que los préstamos correspondientes hayan sido definitivamente aprobados o desembolsados.
El impacto productivo de una red más robusta
Las grandes obras de transmisión eléctrica tienen efectos que exceden al sector energético.
Durante su construcción demandan servicios de ingeniería, movimiento de suelos, transporte, montaje de estructuras, equipamiento eléctrico y trabajos especializados.
Una vez operativas, pueden mejorar las condiciones para localizar inversiones productivas y ampliar la capacidad de suministro de determinadas regiones.
Para Uruguay, el desafío será aprovechar estas inversiones para fortalecer las capacidades técnicas nacionales y generar oportunidades de participación para empresas y trabajadores.
También será necesario evaluar adecuadamente los impactos territoriales y ambientales asociados al trazado de las líneas y a las instalaciones previstas.
La importancia estratégica del proyecto no elimina la necesidad de cumplir los procedimientos de autorización y control correspondientes.
Una inversión para la próxima década
El Tercer Corredor representa una de las principales apuestas de UTE para preparar la infraestructura eléctrica uruguaya ante una nueva etapa de expansión de la demanda y de la generación renovable.
Su importancia radica en conectar las inversiones de generación con las necesidades de consumo y reducir las restricciones que podrían limitar futuros proyectos productivos.
El llamado fue publicado en setiembre de 2026 y la apertura de ofertas está prevista para enero de 2027. Los próximos hitos serán la evaluación de las propuestas, las adjudicaciones, la definición del financiamiento y el comienzo efectivo de las obras.
El proyecto demuestra que la segunda transición energética uruguaya no dependerá solamente de incorporar parques solares o eólicos. También exigirá construir y modernizar las redes capaces de transportar esa electricidad de manera segura y eficiente.
Fuentes principales
→ UTE. (2026). Tercer Corredor. Presentación institucional del proyecto Chamberlain–Cardal–Pando.
ICI Plus – Elaboración periodística propia a partir de documentación oficial e información periodística contrastada. 28 de octubre de 2026.
Crédito de imagen: ICI Plus. Ilustración conceptual de infraestructura de transmisión eléctrica generada mediante inteligencia artificial. No representa el trazado definitivo ni una obra ejecutada del Tercer Corredor.
