
Las demoras para conectar grandes centros de datos a la red eléctrica estadounidense, que pueden extenderse entre tres y seis años según Rystad Energy, impulsan el interés por instalar generación en los propios predios. Una de las tecnologías en evaluación son las pilas de combustible, aunque su expansión depende del suministro de gas, los permisos, la infraestructura y la capacidad de fabricación.
En una nota publicada el 23 de octubre, → Reuters informó que → Rystad Energy proyecta que el valor del mercado de pilas de combustible para centros de datos podría pasar de unos US$ 2.800 millones en 2025 a alrededor de US$ 30.000 millones en 2030. Hay una diferencia en cómo se describe esa proyección: Reuters la presenta como inversión, mientras que Rystad la define como ingresos del mercado. Se trata de una estimación, no de inversiones ya ejecutadas.
Generar electricidad en el propio centro
Una pila de combustible produce electricidad mediante una reacción electroquímica entre un combustible —por ejemplo, hidrógeno o gas natural— y oxígeno. A diferencia de una turbina o un motor, no quema el combustible dentro de la unidad para generar electricidad. La potencia obtenida depende del tipo y tamaño del sistema y de las condiciones de operación.
El uso de gas natural, sin embargo, no significa que la generación sea libre de carbono. El → Departamento de Energía de Estados Unidos explica que el reformado de combustibles con hidrocarburos libera dióxido de carbono, aunque la eficiencia de las pilas puede reducir emisiones frente a algunas tecnologías de combustión. El balance total también depende del combustible utilizado y de las emisiones asociadas a su producción y transporte.
Una alternativa en una industria con plazos exigentes
Los centros de datos necesitan electricidad continua para alimentar servidores y sistemas de refrigeración. Rystad estima que la conexión de grandes cargas a la red en Estados Unidos puede demorar entre tres y seis años. En ese contexto, la consultora calcula que cerca del 40% de la capacidad estadounidense de centros de datos proyectada para 2030 podría buscar generación dedicada en el sitio. Esa estimación comprende distintas alternativas de generación y no significa que ese porcentaje vaya a utilizar pilas de combustible.
La tecnología ya aparece en acuerdos de gran escala. → Bloom Energy informó en abril que → Oracle prevé adquirir hasta 2,8 gigavatios (GW) de sus sistemas; 1,2 GW estaban contratados al anunciarse el acuerdo. El límite de hasta 2,8 GW expresa la escala potencial del convenio y no equivale a capacidad ya instalada. Reuters recogió declaraciones de Bloom sobre entregas iniciales y señaló que la conexión de las unidades requiere también permisos, tuberías de gas, transformadores y equipos eléctricos.
La fabricación y los contratos aún deben acompañar la demanda
Rystad estima que el registro sectorial de pedidos y acuerdos ronda los 9 GW, pero incluye convenios marco que no necesariamente representan pedidos firmes por toda la capacidad mencionada. La consultora proyecta que la capacidad anual de fabricación podría crecer de unos 1,8 GW actuales a 4 GW en 2030. Son magnitudes distintas: el registro de acuerdos expresa capacidad acumulada y la fabricación, producción posible por año.
El avance de estos sistemas dependerá de que los fabricantes puedan aumentar la producción y reducir costos, y de que cada proyecto resuelva el acceso al combustible, las autorizaciones y la infraestructura eléctrica. Para Uruguay, la tendencia aporta contexto sobre las opciones que se estudian para abastecer instalaciones de alta demanda, pero no constituye una novedad ni una decisión sobre el proyecto de Solaria.
Fuentes principales
→ U.S. Department of Energy. (s. f.). Fuel cell systems.
ICI Plus – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas. 24 de octubre de 2026.
Crédito de imagen: ICI Plus. Imagen propia generada con IA, ilustrativa; no representa una instalación real.
