
La instalación JIP 2 de Western Midstream, en Texas, superó los 100.000 barriles acumulados de agua recuperada a partir de efluentes de la producción de hidrocarburos. El agua se destina principalmente a ensayos de riego y seguimiento ambiental; el hito no significa que el recurso sea potable ni que el tratamiento haya concluido su etapa de validación.
→ Western Midstream alcanzó el hito en JIP 2, una instalación piloto ubicada cerca del embalse Red Bluff, en el condado de Reeves. El dato fue informado el 24 de octubre por Midland Reporter-Telegram, que recogió información de la empresa y declaraciones de su responsable de reutilización de agua.
La cifra de 100.000 barriles equivale a unos 15,9 millones de litros. Se trata de un volumen acumulado producido por el piloto, que continúa generando datos en condiciones de operación. No debe confundirse con su capacidad diaria: el diseño de JIP 2 prevé recibir 2.000 barriles de agua producida por día y obtener aproximadamente 1.000 barriles diarios de agua recuperada, unos 318 y 159 metros cúbicos, respectivamente.
Tratamiento por etapas y usos no potables
El agua producida llega a la superficie durante la extracción de petróleo y gas y requiere tratamiento antes de cualquier reutilización. Según la descripción técnica de la empresa, el proceso contempla pretratamiento para retirar hidrocarburos, sólidos e impurezas; desalación para reducir la salinidad; y un tratamiento posterior para ajustar la calidad a los usos previstos.
JIP 2 integra una iniciativa conjunta de investigación industrial que busca evaluar métodos de tratamiento y comprobar su desempeño. La empresa señala que el piloto debe aportar información sobre confiabilidad, costos y calidad del agua recuperada, como base para estudiar futuras instalaciones de mayor escala.
La mayor parte del agua recuperada se aplica actualmente en siete acres de cultivos —cerca de 2,8 hectáreas—, en un estudio agrícola de dos años con entre ocho y diez especies, entre ellas maíz, sorgo, alfalfa y pastos nativos. Los investigadores siguen la respuesta de los cultivos, el suelo y el agua, incluidos posibles efectos de toxicidad. Esos análisis continúan; el hito de producción no equivale a una conclusión sobre los efectos ambientales de largo plazo.
Un piloto en etapa de evaluación
JIP 2 comenzó a operar en 2026 y amplía el trabajo de JIP 1, un piloto anterior que reunió más de 50.000 datos de calidad del agua durante 24 meses. Para esta nueva etapa, el vicepresidente de soluciones de agua de Western Midstream indicó que el tratamiento continuará durante tres años y que la compañía mantendrá los estudios sobre los impactos de la reutilización.
La empresa plantea aplicaciones potenciales en refrigeración industrial, riego no consumptivo y descarga superficial, sujetas a los requisitos de calidad y regulación aplicables. El agua recuperada de JIP 2 no se presenta como agua potable ni como un suministro para consumo humano.
La diferencia con el tratamiento de agua potable
Para Uruguay, el caso aporta una referencia sobre tratamiento y reúso industrial, pero no es equivalente al tratamiento de agua del río Uruguay para abastecimiento. JIP 2 procesa agua asociada a la extracción de hidrocarburos y estudia usos no potables; la información publicada no anuncia vínculos con OSE ni pruebas en Uruguay.
Fuentes principales
→ Western Midstream. (s. f.). Water Solutions.
ICI Plus – Elaboración propia a partir de fuentes verificadas.
Crédito de imagen: Western Midstream. Imagen original de la instalación JIP 2. Ver imagen original.
